La evaluación puede tener una
parte cuantitativa y una parte cualitativa; es decir, unas pruebas que evalúen
los conocimientos, pero también otras que evalúen conductas, aptitudes y
actitudes.
Por ejemplo en infantil, la
evaluación se realizará mediante la observación de las actividades en clase, o
mediante la resolución de pequeñas fichas o juegos que estén relacionados con
los contenidos dados. En primaria, la observación también
está presente, pero la evaluación que se realiza es más cuantitativa; mediante
exámenes o corrección de trabajos o tareas. Y ya en secundaria y la universidad
lo que prima y lo que más se valora son los contenidos.
La observación como base de
evaluación va perdiendo importancia a medida que la edad aumenta; mientras que
las pruebas objetivas van adquiriendo más valor.
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