A raíz de la idea del “aprendizaje
permanente en el que todos estamos inmersos” surge la pregunta, ¿para que sirven entonces los maestros si la
sociedad ya nos educa?
El problema no es quién educa, el
problema es qué se educa.
Todos somos educadores, todos
mediante nuestros actos estamos sirviendo de ejemplo y modelo a los demás, de
la misma forma que los demás nos influyen en nuestro crecimiento y formación. El
problema reside aquí, en que no todo lo que vemos nos perfecciona, nos hace ser
mejores personas y nos construye interiormente. Esto es el qué de la educación;
lo que debemos saber, lo que debemos interiorizar,…
Los maestros son los encargados
de ese qué. La educación debe ir
enfocada al perfeccionamiento de todas las facultades del niño, no solo a nivel
intelectual, sino también morales, afectivas…
La educación debe verse no como una imposición de conocimientos sino como una guía y acompañamiento del niño en su desarrollo.
Debemos tener cuidado con qué se
enseña; los niños son como esponjas, lo
absorben todo. Por eso es necesaria la labor de un maestro, ellos han
recibido una formación para saber qué enseñar.
Un saludo :)

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